martes, 4 de diciembre de 2012

Mis listas

Umberto Eco escribe un ensayo sobre las listas en el libro Confesiones de un joven novelista 
Rescato algunas citas "El único  propósito verdadero de una buena lista es transmitir la idea de infinitud y el vértigo del etcétera" "Así que, ante lo inefable, el poeta, en lugar de compilar una serie incompleta de nombres, prefiere expresar el éxtasis de lo inefable"

Rescato el poema "Posibilidades" de Wislawa Szymborska


Prefiero el cine.
Prefiero los gatos.
Prefiero los robles a orillas del Warta.
Prefiero Dickens a Dostoievski.
Prefiero que me guste la gente
a amar a la humanidad.
Prefiero tener a la mano hilo y aguja.
Prefiero no afirmar
que la razón es la culpable de todo.
Prefiero las excepciones.
Prefiero salir antes.
Prefiero hablar de otra cosa con los médicos.
Prefiero las viejas ilustraciones a rayas.
Prefiero lo ridículo de escribir poemas
a lo ridículo de no escribirlos.
Prefiero en el amor los aniversarios no exactos
que se celebran todos los días.
Prefiero a los moralistas
que no me prometen nada.
Prefiero la bondad astuta que la demasiado crédula.
Prefiero la tierra vestida de civil.
Prefiero los países conquistados a los conquistadores.
Prefiero tener reservas.
Prefiero el infierno del caos al infierno del orden.
Prefiero los cuentos de Grimm a las primeras planas del periódico.
Prefiero las hojas sin flores a la flor sin hojas.
Prefiero los perros con la cola sin cortar.
Prefiero los ojos claros porque los tengo oscuros.
Prefiero los cajones.
Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado
a muchas otras tampoco mencionadas.
Prefiero el cero solo
al que hace cola en una cifra.
Prefiero el tiempo insectil al estelar.
Prefiero tocar madera.
Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo.
Prefiero tomar en cuenta incluso la posibilidad
de que el ser tiene su razón.

De “Gente en el puente” 1986
Versión de Gerardo Beltrán

Rescato mi lista de preferencias:
mascaras, telarañas, aljibes, ojos, gotas largas, líneas, mariposas, huellas, lianas, lunares, patios, puentes, almohadones, limoneros, bebederos, tortugas, insectos verdes y amarillos, fuentes, mecedoras, baldosas, espejos, enredaderas, galerías,  letras, letritas, símbolos, árboles, hojas, hojitas, curvas, fotografías blanco y negro, amarillentas y con defectos, ventanales con vitraux de colores, ojos de buey, semillas y semillitas, catalejos, vidrios violetas, libros con aroma a antiguas lecturas, lapices de todos tamaños y colores, obsidianas imperfectas etc de etcétera de etcétera

lunes, 26 de noviembre de 2012

Tres portugueses bajo un paraguas (sin contar al muerto) Walsh


1)
El primer portugués era alto y flaco.
El segundo portugués era bajo y gordo.
El tercer portugués era mediano.
El cuarto portugués estaba muerto.
2)
-¿Quién fue? -preguntó el comisario Jiménez.
a. Yo no -dijo el primer portugués.
b. Yo tampoco -dijo el segundo portugués.
c. Ni yo -dijo el tercer portugués.
El cuarto portugués estaba muerto.
3)
Daniel Hernández puso los cuatro sombreros sobre el escritorio.
El sombrero del primer portugués estaba mojado adelante.
El sombrero del segundo portugués estaba seco en el medio.
El sombrero del tercer portugués estaba mojado adelante.
El sombrero del cuarto portugués estaba todo mojado.
4)
-¿Qué hacían en esa esquina? -preguntó el comisario Jiménez.
a. Esperábamos un taxi -dijo el primer portugués.
b. Llovía muchísimo -dijo el segundo portugués.
c. ¡Cómo llovía! -dijo el tercer portugués.
El cuarto portugués dormía la muerte dentro de su grueso sobretodo.
5)
-¿Quién vio lo que pasó? -preguntó Daniel Hernández.
a. Yo miraba hacia el norte -dijo el primer portugués.
b. Yo miraba hacia el este -dijo el segundo portugués.
c. Yo miraba hacia el sur -dijo el tercer portugués.
El cuarto portugués estaba muerto. Murió mirando al oeste.
6)
-¿Quién tenía el paraguas? -preguntó el comisario Jiménez.
a. Yo tampoco -dijo el primer portugués.
b. Yo soy bajo y gordo -dijo el segundo portugués.
c. El paraguas era chico -dijo el tercer portugués.
El cuarto portugués no dijo nada. Tenía una bala en la nuca.
7)
-¿Quién oyó el tiro? -preguntó Daniel Hernández.
a. Yo soy corto de vista -dijo el primer portugués.
b. La noche era oscura -dijo el segundo portugués.
c. Tronaba y tronaba -dijo el tercer portugués.
El cuarto portugués estaba borracho de muerte.
8)
-¿Cuándo vieron al muerto? -preguntó el comisario Jiménez.
a. Cuando acabó de llover -dijo el primer portugués.
b. Cuando acabó de tronar -dijo el segundo portugués.
c. Cuando acabó de morir -dijo el tercer portugués.
Cuando acabó de morir.
9)
-¿Qué hicieron entonces? -preguntó Daniel Hernández.
a. Yo me saqué el sombrero -dijo el primer portugués.
b. Yo me descubrí -dijo el segundo portugués.
c. Mi homenaje al muerto -dijo el portugués.
Los cuatro sombreros sobre la mesa.
10)
a.. Entonces ¿qué hicieron? -preguntó el comisario Jiménez.
b. Uno maldijo la suerte -dijo el primer portugués.
c. Uno cerró el paraguas -dijo el segundo portugués.
d. Uno nos trajo corriendo -dijo el tercer portugués.
El muerto estaba muerto.
11)
a. Usted lo mató -dijo Daniel Hernández.
b. ¿Yo señor? -preguntó el primer portugués.
c. No, señor -dijo Daniel Hernández.
d. ¿Yo señor? -preguntó el segundo portugués.
e. Sí, señor -dijo Daniel Hernández.
12)
-Uno mató, uno murió, los otros dos no vieron nada -dijo Daniel Hernández.
Uno miraba al norte, otro al este, otro al sur, el muerto al oeste. Habían convenido en vigilar cada uno una bocacalle distinta para tener más posibilidades de descubrir un taxímetro en una noche tormentosa.
"El paraguas era chico y ustedes eran cuatro. Mientras esperaban, la lluvia les mojó la parte delantera del sombrero."
"El que miraba al norte y el que miraba al sur no tenían que darse vuelta para matar al que miraba al oeste. Les bastaba mover el brazo izquierdo o derecho a un costado. El que miraba al este, en cambio, tenía que darse vuelta del todo, porque estaba de espaldas a la víctima. Pero al darse vuelta, se le mojó la parte de atrás del sombrero. Su sombrero está seco en el medio, es decir, mojado adelante y atrás. Los otros dos sombreros se mojaron solamente adelante, porque cuando sus dueños se dieron vuelta para mirar el cadáver, había dejado de llover. Y el sombrero del muerto se mojó por completo al rodar por el pavimento húmedo."
"El asesino usó un arma de muy reducido calibre, un matagatos de esos con que juegan los chicos o que llevan algunas mujeres en sus carteras. La detonación se confundió con los truenos (esa noche hubo una tormenta eléctrica particularmente intensa). Pero el segundo portugués tuvo que localizar en la oscuridad el único punto realmente vulnerable a un arma tan pequeña: la nuca de su víctima, entre el grueso sobretodo y el engañoso sombrero. En esos pocos segundos, el fuerte chaparrón le empapó la parte posterior del sombrero. El suyo es el único que presenta esa particularidad. Por lo tanto es el culpable."
El primer portugués se fue a su casa.
Al segundo no lo dejaron.
El tercero se llevó el paraguas.
El cuarto portugués estaba muerto.
Muerto.




lunes, 29 de octubre de 2012

Colaboración

El Campo, de Griselda Gambaro

Colaboro con la comunidad: dejo el link para bajar el texto escaneado....

Texto magnifico que, como toda verdadera obra de arte, logra anticiparse, profetizar y hacernos pensar.

http://www.mediafire.com/view/?muhfspua0hpf168

viernes, 26 de octubre de 2012

Escenas: Patios

Un patio
Con la tarde
se cansaron los dos o tres colores del patio.

Esta noche, la luna, el claro círculo,
no domina su espacio.
Patio, cielo encauzado.

El patio es el declive
por el cual se derrama el cielo en la casa.

Serena,
la eternidad espera en la encrucijada de estrellas.

Grato es vivir en la amistad oscura
de un zaguán, de una parra y de un aljibe.

Jorge Luis Borges
Fervor de Buenos Aires (1923

Los patios, pequeños espacios, intermedios o inmensos, lugar simbólico que nos conecta con la naturaleza. Límite entre lo público y lo privado, frontera que nos aproxima a lo esotérico, lo misterioso, lo simple y complejo. Nos sentamos con el  mate, miramos la nada, inspeccionamos diminutos animalitos e insectos, comemos una fruta caída de algún árbol, leemos unas páginas de un libro, buscamos hojas secas en la sombra,  corremos incesantemente o simplemente bailamos a nuestro ritmo... Un día nos conecta con nosotros mismos, otros días son espacios de complicidad, incluso de grandes historias fueron testigos bancos, parras y fuentes, es como si necesitáramos recordar ese vínculo con la naturaleza que perdimos al instalarnos en las ciudades. 
A continuación la imagen de un patio, un ideal de patio circular, el mejor laberinto para perdernos en  sus volutas verdes, eternas... el lugar perfecto para jugar a ser Alicia en el país de las maravillas.... y volver a ser niños, olvidarnos del tiempo en un mundo imaginario que creamos en nuestros patios...

domingo, 14 de octubre de 2012

Deco




Diario de lectura: Georges Perec

Les choses: le marché aux Puces 


"Puis, ce fut presque une des grandes dates de leur vie, ils découvrirent le marché aux Puces (...) Ils y allerent chaque quinzaine, le samendi matin, pendant un an ou plus, fouiller dans les caisses, dans le étals, dans les amas, dans les cartons, dans les parapluies renversés, au milieu de'une cohue de teen-agers á rouflaquettes, d'Algériens vendeurs de montres, de touristes américains qui, sortis des yeux de verre, des huit-reflets et des chevaux de bois du marché Vernaison, erraient, un peu effarés, dans le marché Malik, contemplant, à côté des vieux clous, des matelas, des carcasses de machines, des pièces détachées, l'étrange destin des surplus fatigués de leurs plus prestigieux shirt-makers. Et ils ramenaient des vêtements de toutes sortes, enveloppés dans du papier journal, des bibelots, des parapluies, des vieux pots, des sacoches, des disques." Chapitre 3

"Luego llegó casi una de las grandes fechas de su vida, descubrieron el mercado de pulgas.(...) Allí cada quince días, el sábado por la mañana, durante un año o más, para rebuscar en las cajas, en los tableros, en los montones, en las carpetas, en los paraguas invertidos, en medio de una multitud de teen–agers con patillas de hacha, de argelinos vendiendo relojes, de turistas americanos que, salidos de la feria del mercado Vernaison (ojos de cristal, chisteras, caballitos de madera), erraban, un poco aturdidos, por el mercado Malik, contemplando, junto a los viejos clavos, colchones, carcasas de máquinas, piezas sueltas, el extraño destino de los desechos cansados de sus más prestigiosos shirt–makers. Y se llevaban prendas de todas clases, envueltas en papel de periódico, muñecos, paraguas, viejos tarros, bolsas, discos."

Mercado de pulgas: lugar a dónde se suele ir a buscar objetos con el sagrado fin de reconstruirles su vida y para que ellos refuncionalicen la nuestra de algún modo esotérico. Sí, todos nuestros objetos aspiran a llegar allí para convertirse nuevamente en objetos de deseo de algún transeúnte que fue en busca de una estampilla exótica, pero que se llevó, en cambio, un botón extraño del siglo pasado. 
Recuerdos de mis objetos provenientes de los mercados de pulgas: prendedores, saco fucsia, libros, revistas, cuadros, cacharros... 

lunes, 8 de octubre de 2012

Diario de lectura: Poesía y ¿Matemáticas?



Sofía Vasílievna Kovalévskaya (Софья Васильевна Ковалевская). (Moscú, 15 de enero de 1850- Estocolmo, 10 de febrero de 1891)

"Debía tener cuidado y no decir lo que realmente pensaba, que en la mente de una matemático de primer orden hay sin duda algo parecido a la intuición, una llamarada que revele lo que siempre ha estado allí. riguroso, meticuloso, así hay que ser, aunque así también ha de ser el gran poeta. 
Cuando al fin se armó de valor pata decirle esto a Sofía, también le dijo que había quienes torcerían el gesto ante la palabra "poeta" relacionada con la ciencia matemática. Y otros que saltarían de alegría ante la idea, para defender el desorden y la laxitud de su propio pensamiento"
Demasiada felicidad de Alice Munro

¿Cómo se unen cosas que parecen contrarias? ¿Hay cosas realmente contrarias o todo en realidad es parte de un mismo sistema, de un mismo pliego infinito? 


martes, 2 de octubre de 2012

Microficciones

La intrusa

Los ojos se le cerraban, el sueño se empezaba a tejer. Cuando despertó lagrimeo una araña.

Doble

Ella miró el espejo. Vio que le salían plumitas en la espalda. Quiso atravesarlo y le empezó a crecer una cola roja, muy roja.

Divertimentos

Los paraguas se aburren y para divertirse se esconden cuando empieza a llover y para dormir se cuentan cuentos de hombres mojados. Pero al soñar sueñan ser paralunas.


viernes, 28 de septiembre de 2012

Rarezas

Mandrágora


"....y que los elefantes encuentran mandrágora en el camino al paraíso" Fray José Francisco Laffiter cita del epígrafe de la novela Sólo los elefantes encuentran mandrágoras de la uruguaya Armonía Somers

¿Por qué una simple raíz nos puede remitir a tantas cosas? ¿Por qué el hecho de que tenga una vaga apariencia humana casi nos obliga a darles sentidos mágicos? Magos, brujas, sabios, luchadoras, héroes y hechiceros son asociados a elementos nobles que se cargan, para algunos ( la sociedad, la cultura, el sistema), de aspectos negativos, no se por qué pero estas cuestiones me atraen... me atraen y me producen la misma sensación que el contacto con otra planta especial  (que muchos atribuyen a mi imaginación, dicho sea de paso) "la mimosa", delicada planta que al contacto, como mecanismo de defensa, se escabulle como tímida hacia su centro, se pliega y repliega como si deseara esconderse, pero a la vez continuar con el contacto. Nuevamente se humaniza... pero no todos los humanos tiene el poder de hacernos sentir dicho estremecimiento....


"La mimosa también, recuerdo que también la mimosa tiene sentimientos; puede ser sensitiva y púdica, casta y palpitante, viva, la mimosa.."
Fragmento de La muerte de Artemio Cruz de Carlos Fuentes





martes, 25 de septiembre de 2012

Adjetivos hasta el hartazgo

Soneto

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, activo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber el veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño:
esto es amor: quien lo probó lo sabe

 Lope de Vega

(Este poema puede aplicarse a muchos otros sentimientos, además del ya vapuleado amor del Siglo de Oro (que dicho sea de paso parece que uno siempre fue igual de rídiculo ante esta situación)... mientras tanto me deleito con adjetivos que son de díficil ubicación en una frase cotidiana, pero que son espectacularmente perfectos en las situaciones menos perfectas: luminosa, anversa, huidiza, solapada, escurridiza, pergeñada, arqueada, confundida, risueña, simplemenre carolineada...)


lunes, 24 de septiembre de 2012

Diario de lectura: Julian Barnes

El loro de Flaubert

"¿Cómo es que las reliquias nos ponen tan cachondos? ¿No tenemos la fe suficiente en las palabras? ¿Creemos que los restos de una vida contienen cierta verdad auxiliar?"

(La palabra "cachondos" en esta cita parece que destruye todo  signo literario posible y nos remonta al vocabulario de nuestra adolescencia... pero olvidemos esta palabra producto de una mala traducción y pensemos otra palabra para sustituirla... "nos ponen tan deseosos, tan desesperados, tan cegados, tan ansiosos, tan fetichistas, tan extraños, tan ominosos, tan locuelos, tan tentados a dejar todos nuestros ahorros en un simple ejemplar del siglo XV lleno de musgo y con letras ilegibles, pero... tan insustituible")
A, B, C... probando....