domingo, 14 de octubre de 2012

Diario de lectura: Georges Perec

Les choses: le marché aux Puces 


"Puis, ce fut presque une des grandes dates de leur vie, ils découvrirent le marché aux Puces (...) Ils y allerent chaque quinzaine, le samendi matin, pendant un an ou plus, fouiller dans les caisses, dans le étals, dans les amas, dans les cartons, dans les parapluies renversés, au milieu de'une cohue de teen-agers á rouflaquettes, d'Algériens vendeurs de montres, de touristes américains qui, sortis des yeux de verre, des huit-reflets et des chevaux de bois du marché Vernaison, erraient, un peu effarés, dans le marché Malik, contemplant, à côté des vieux clous, des matelas, des carcasses de machines, des pièces détachées, l'étrange destin des surplus fatigués de leurs plus prestigieux shirt-makers. Et ils ramenaient des vêtements de toutes sortes, enveloppés dans du papier journal, des bibelots, des parapluies, des vieux pots, des sacoches, des disques." Chapitre 3

"Luego llegó casi una de las grandes fechas de su vida, descubrieron el mercado de pulgas.(...) Allí cada quince días, el sábado por la mañana, durante un año o más, para rebuscar en las cajas, en los tableros, en los montones, en las carpetas, en los paraguas invertidos, en medio de una multitud de teen–agers con patillas de hacha, de argelinos vendiendo relojes, de turistas americanos que, salidos de la feria del mercado Vernaison (ojos de cristal, chisteras, caballitos de madera), erraban, un poco aturdidos, por el mercado Malik, contemplando, junto a los viejos clavos, colchones, carcasas de máquinas, piezas sueltas, el extraño destino de los desechos cansados de sus más prestigiosos shirt–makers. Y se llevaban prendas de todas clases, envueltas en papel de periódico, muñecos, paraguas, viejos tarros, bolsas, discos."

Mercado de pulgas: lugar a dónde se suele ir a buscar objetos con el sagrado fin de reconstruirles su vida y para que ellos refuncionalicen la nuestra de algún modo esotérico. Sí, todos nuestros objetos aspiran a llegar allí para convertirse nuevamente en objetos de deseo de algún transeúnte que fue en busca de una estampilla exótica, pero que se llevó, en cambio, un botón extraño del siglo pasado. 
Recuerdos de mis objetos provenientes de los mercados de pulgas: prendedores, saco fucsia, libros, revistas, cuadros, cacharros... 

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